
Manuel Villoria (Madrid, 1957) es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid y uno de los expertos más reputados de España sobre corrupción política. Varios libros y estudios sobre este asunto llevan su firma. Miembro del comité de dirección español de la organización no gubernamental Transparencia Internacional, el pasado viernes ofreció una conferencia en Murcia en el acto de presentación del Pacto por la Transparencia y el Bueno Gobierno promovido por un grupo de ciudadanos para la Región de Murcia.
En esta entrevista habla sobre las causas de la corrupción y algunos de los casos más sonados, de la desafección creciente entre ciudadanos y políticos y de las posibles soluciones.
- ¿Hay riesgo de una ‘berlusconización’ de la política española?
- El concepto de ‘berlusconización’ es poco científico, pero se refiere a una sociedad con muy poca confianza en la clase política y las instituciones y con bastante desconfianza entre la gente, donde se piensa que todos los políticos son iguales y que todo da igual con tal de que den respuesta a las necesidades inmediatas. En una sociedad así, si controlas bien los medios de comunicación, si consigues más o menos controlar la judicatura y si tienes un Parlamento que te aprueba las leyes que tú quieres, al final la gente no sabe bien lo que vota, no se entera de nada y se produce un deterioro de la democracia terrible.
- Pero en España no estamos tan mal.
- No, pero existe ese riesgo, sobre todo cuando ves que puede haber un político corrupto al cual le van a votar. Cuando le preguntas a la gente por qué le vota, la respuesta es muy berlusconiana: ‘todos son iguales, qué más da, si éste nos da algo…’ Todo esto genera un grave deterioro.
- Hay ejemplos de candidatos implicados en supuestos casos de corrupción que se presentan a las elecciones y ganan. No parece una cuestión que los ciudadanos penalicen. ¿Por qué?
- En general, la corrupción en muchísimos países, no sólo aquí, no se penalizada mucho cuando se dan determinadas condiciones, sobre todo cuando hay una idea de que toda la clase política es semejante. Otro elemento es que la gente, a la hora de configurar su voto, cuenta con muchas variables, no solo la deshonestidad, como son las propuestas educativas, sanitarias o, como puede ocurrir aquí, la propuesta del agua. Hay muchos factores por los que se decide el voto y la corrupción es uno más. También influye si hay alternativas creíbles o no. Si no las hay, no hay salida.